Frenillo: un problema bucal en la infancia que tiene fácil solución

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frenillo lingual

El llamado frenillo lingual, es un tejido que se encuentra en la boca y que une la lengua con el paladar. Este tejido se forma desde el momento de la gestación. Gracias al frenillo, se puede comer con mayor facilidad e incluso tragar los alimentos. Además, es fundamental a la hora de trabajar la pronunciación.

¿Cómo reconocer el frenillo lingual en los niños?

Percatarse de este problema bucal es sencillo y puede ser detectado por el médico pediatra. Basta con una exploración de la lengua y una sencilla prueba. Se pedirá al niño que saque la lengua para observar la forma que tiene. Cuando esta es en forma de «v» y se aprecia un hundimiento en la parte central, es un claro ejemplo de la presencia del frenillo. ¿Quieres saber más? Contacta con nuestra clínica dental en Bilbao y te ayudaremos a buscar la solución adecuada.

Problemas derivados de un frenillo lingual corto

Al ser un problema que surge a edad temprana, el hecho de tener un frenillo lingual corto puede generar problemas en los lactantes, dificultades para respirar con normalidad y ciertos inconvenientes en el momento de aprender a utilizar el lenguaje verbal.

Lo normal es que el frenillo frenillo se separe por  solo antes del nacimiento, pero si no fuera así, es entonces cuando se debe acudir a la cirugía. De no hacerlo, existirán problemas para poder comer, así como para el correcto desarrollo del aprendizaje. Al no poder pronunciar correctamente tendrá dificultades para aprender y utilizar el lenguaje. No es difícil encontrar a niños que no pueden pronunciar correctamente como consecuencia de un tejido lingual que no permite que las palabras sean vocalizadas con normalidad.

¿Cuándo se debe operar el frenillo lingual a los niños?

Los expertos recomiendan que no se realice la cirugía a menos de un año de edad. Lo adecuado es hacerlo a partir de los dos años de edad. El pediatra, con ayuda de un logopeda y tras la valoración del paciente, deriva al niño al maxilofacial o al otorrinolaringólogo (dependiendo del estado del frenillo) para que realice el corte del tejido.

La realización de la frenotomía es una intervención que no presenta dificultad y que no necesita puntos de sutura. Es la propia saliva la encargada de cerrar la herida y cicatrizarla. Después de la intervención, y hasta que el menor salga de los efectos de la anestesia, no podrá comer. Una vez pueda ingerir alimentos, estos no debe estar calientes por las posibles molestias que pueda ocasionar en la boca.

Es importante realizar enjuagues con clorhexidina tras cada comida (además del cepillado habitual) para que no se forme placa bacteriana. Si el niño sigue haciendo uso del chupete, habrá que esterilizarlo con frecuencia para evitar infecciones bucales.

Desde nuestra clínica dental en Bilbao, como expertos en la salud bucodental, sabemos la importancia de la eliminación del frenillo. Lo más apropiado es hacerlo en la edad infantil, pero también hay adultos que no han sido intervenidos en su momento y que buscan solución a un problema que tal vez en su infancia no fue detectado, pero que les está ocasionando problemas bucales.

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